“No me voy a callar”


…“Desde hace un tiempo vengo pensando que las cosas no me van bien, siempre cediendo, siempre dejando para el final lo que yo quiero hacer, siempre acompañando a los demás en sus preocupaciones, me da miedo decir lo que pienso, lo que siento, no sé como se lo tomarán, incluso creo que si digo lo que yo quiero dejarán de quererme…

¿Pero qué pasa con lo que yo quiero, qué pasa con mis necesidades?

¿Es que lo yo quiero no cuenta?

Parece… como si lo que yo quiero tuviera menos importancia que lo que quieren los demás…”

Mucha gente puede verse reflejada en estas líneas, gente con problemas de seguridad, problemas de independencia, problemas para ejecutar sus necesidades, en definitiva, gente que se siente mal pero que no sabe cómo cambiar lo que le pasa.

En estas ocasiones buscar la forma de responsabilizarnos de la situación es necesario para empezar a cambiarla.

Puesto que depende de nosotros mismos cambiar las cosas, ser conscientes de ello puede ayudarnos a buscar la manera de comportarnos de una forma más adecuada, asertiva.

Podemos entender la asertividad como la capacidad de expresar nuestros sentimientos, ideas y opiniones, de manera libre y clara, comunicándolos a los demás en el momento que sea más acertado, sin dejar de lado lo que queremos y sin restarle importancia a nuestras necesidades.

En la mayoría de las ocasiones de falta de asertividad, nos encontramos con una persona que tiene miedo de lo que el otro pueda decir, de no ser tomado en serio, de que puedan dejarle de lado e incluso “del qué dirán”.

Todos estos miedos van haciendo que nos sintamos cada vez más pequeños y dejemos a un lado nuestros deseos y necesidades, dando prioridad a los de los demás, con lo que cada vez es más complicado controlar la situación, perdiendo confianza en nosotros mismos y reafirmando el pensamiento de que las cosas no cambiarán.

Así pues, ser capaces de expresar nuestras emociones, nuestros deseos y necesidades nos ayudaría a salir de la situación descrita, empezando a darle la importancia que nuestros pensamientos tienen y colocándonos a nosotros mismos en el lugar que nos corresponde, a la altura que los demás.

Por eso “no me voy a callar” puede ser una forma de empezar a plantearte que tú también tienes derecho a decir lo que quieres, a pedir lo que quieres y a darte la prioridad que necesitas.

“…he decidido decir lo que quiero, he decidido concederme mis derechos, yo también quiero decidir y opinar, quiero que me escuchen y que me  cedan el sitio, quiero ser uno más, quiero contar, quiero cambiar y quiero ser feliz…”

“Yo, no me voy a callar ¿y tú?”

 


 

Vanessa Gallego de Marcos
Psicóloga especialista
Tel: 639775533
C/Profesor Beltrán Báguena 5, planta 9-despacho 4-Valencia
vgdemarcos@gmail.com

@vgdemarcos

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Publicado el 28 marzo, 2012 en drogas, malos tratos, Niños, problemas de alimentación, psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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