Un poco de reflexión a final de año


Cuando comienza un nuevo año, nuestra cabeza se llena de nuevas ideas, propuestas, deseos, objetivos (dejar de fumar, hacer ejercicio, una buena alimentación, ampliar nuestros conocimientos…son algunos de los objetivos que nos planteamos a principio de año) pero con el paso del tiempo muchos de ellos, por no decir la mayoría, se acaban desvaneciendo y convirtiéndose en, otra de esas ideas que nunca llegamos a conseguir o que no lo hacemos de la forma deseada.

Cada año es una oportunidad para marcarse unas metas nuevas, pero si no lo hacemos bien, también es una oportunidad para ver como fracasan, por eso, es tan importante tener iniciativa para plantear estas metas, como habilidades para saber cómo hacerlo y cómo llevarlo a cabo.

Cuando una persona está dispuesta a pensar en su objetivo, pero no al esfuerzo que eso supone, nos encontramos con un problema inmediato. Plantearse un objetivo, es plantearse un reto, un sacrificio, para lo que es necesario depositar un esfuerzo, es aquí donde muchas de las personas cometen el primer fallo, por lo que si queremos ser sinceros con nosotros mismos y conseguir lo que nos planteamos debemos ser realistas y admitir el esfuerzo que nos va a costar conseguir nuestro objetivo, para de una forma hábil ir poco a poco acercándonos a él.

Otro de los inconvenientes que pueden aparecer es plantearse metas que no son realistas, estas metas son enórmemente dañinas para nosotros mismos, ya que nos hacen movernos en un plano de deseo no conseguido que lo único que sí consigue es frustrarnos y hacernos sentir lejos de lo que queremos para nosotros mismos.

Por lo tanto una buena dosis de objetividad nos hará que nos propongamos cosas que podemos conseguir, para poco a poco acercarnos a la idea que perseguimos.

Cuantas veces hemos “deseado” cosas, cosas que por el hecho de ser deseadas, miradas desde lejos y con el miedo de ir a por ellas, se convierten en inalcanzables.

Si queremos conseguir verdaderamente nuestra propuesta hay que darle un giro a ese deseo y hacer de él algo totalmente controlable y capaz de ser conseguido.

Si nos fijamos en los fallos comentados hasta ahora que hacen que una meta deje de ser alcanzada, podemos apreciar como:

–          el esfuerzo

–          falta de realismo

–          falta de control

Son factores que nos perjudican en el éxito de nuestra meta, por ello tenemos que intentar plantearnos una meta de una forma objetiva, realista y que podamos medir para ir viendo su evolución.

Una buena forma de ponerlo en práctica es haciendo una revisión de los objetivos del pasado año y de cómo han ido a lo largo del mismo, buscar los fallos y los éxitos para que nos sirvan de ejemplo para el nuevo planteamiento.

Una buena reflexión de cómo han ido las cosas puede ayudarnos a conseguir los nuevos propósitos para este año, tómate unos minutos, piensa en como han ido las cosas para ti y cómo quieres que sean esta vez.

 

Vanessa Gallego de Marcos
Psicóloga especialista
Tel: 639775533
C/Profesor Beltrán Báguena 5, planta 9-despacho 4-Valencia
vgdemarcos@gmail.com

@vgdemarcos

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Publicado el 14 diciembre, 2010 en drogas, malos tratos, Niños, problemas de alimentación, psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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