Trastorno de estrés postraumático


“C. H. es una mujer de 41 años que se siente nerviosa y confundida, desde hace algún tiempo tiene constantes pesadillas que le producen un malestar intenso y un sueño poco reparador, además desde hace un par de semanas ha comenzado a no querer salir de casa, se siente desanimada y no cree que pueda salir de esta situación…solo piensa en lo desgraciada que es y se culpa por todo lo ocurrido…”

Las víctimas de malos tratos, independientemente del tipo de maltrato (psicológico y/o físico) constituyen un tipo de población afectado por el trastorno de estrés postraumático.

Un suceso altamente traumático, como un accidente, una violación, una catástrofe natural, una historia de malos tratos… pueden dar lugar a un intenso malestar posterior.

La ansiedad experimentada es de una intensidad muy elevada, los recuerdos e imágenes del acontecimiento traumático aparecen en nuestra cabeza una y otra vez, en forma de flashback, lo que hace que el malestar y el miedo sean altamente incapacitantes.

A pesar del paso del tiempo y en contra de nuestra voluntad, estas imágenes se cuelan en nuestra vida, produciendo un importante malestar y la prolongación de los síntomas.

Además de estas imágenes recurrentes e intrusitas, el malestar y las emociones pueden revivirse en forma de sueños.

El alto nivel de ansiedad hace que se tiendan a evitar situaciones que la persona afectada a asociado con el acontecimiento traumático.

Criterios diagnósticos según el manual DSM IV:

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados

B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:

1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático

C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:

1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
2. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
3. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
4. reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
5. sensación de desapego o enajenación frente a los demás
6. restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)
7. sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)

D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:

1. dificultades para conciliar o mantener el sueño
2. irritabilidad o ataques de ira
3. dificultades para concentrarse
4. hipervigilancia
5. respuestas exageradas de sobresalto

E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.

F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si:

Agudo: si los síntomas duran menos de 3 meses
Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.

Especificar si:

De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.

“La evitación persistente a situaciones similares, a recuerdos, pensamientos, además de la reducción del interés por actividades significativas, el desapego afectivo, la sensación de futuro desolador, son quizá las características más significativas en cuanto a la forma de resolver el trauma”.

Una propuesta de tratamiento:

Para poder intervenir en una situación de estrés postraumático hay que tener en cuenta las características diagnósticas que acabo de mencionar y que se recogen en el DSM, la evitación a situaciones, pensamientos, recuerdos temidos, la fuerte activación fisiológica y la reexperimentación de la situación traumática son los tres ejes fundamentales del tratamiento.

Así pues un plan de tratamiento, aunque individualizado, tiene que recoger las siguientes estrategias:

Ë    Terapia de exposición (a pensamientos, a recuerdos, a características similares a la situación traumática…).

Ë    Relajación.

Ë    Estrategias cognitivas, ya que en los trastornos de ansiedad (entre otros) hay un procesamiento inadecuado de la información y una percepción de amenaza.

Desde el punto de vista de la reestructuración cognitiva, se plantea una intervención en relación a  las creencias irracionales sobre la peligrosidad del mundo y la falta de control sobre los acontecimientos futuros.

Una propuesta de intervención para el caso que abre este artículo de malos tratos y estrés postraumático pasaría por la recuperación de la autoestima e incremento de las habilidades de relación social, el tratamiento de la culpabilidad, así como conseguir de una forma adecuada expresar sentimientos negativos producto del maltrato como la ira.

Si te encuentras en una situación parecida y quieres que te ayudemos a sentirte bien y superar el pasado ponte en contacto con nosotros.

 

Vanessa Gallego de Marcos
Psicóloga especialista
Tel: 639775533
C/Profesor Beltrán Báguena 5, planta 9, despacho 4-Valencia
vgdemarcos@gmail.com

@vgdemarcos

Psicólogos en Valencia Vgdemarcos

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Publicado el 13 abril, 2010 en Anisedad, autoestima, blog de psicología, Depresión, malos tratos, mujeres, Niños, psicólogo en Campanar, psicólogo en Valencia, psicología. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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